Este mes de febrero ha sido especialmente productivo en mis prácticas. He estado centrada en la fase final del diseño de la revista Áncora, un proyecto en el que he podido poner en práctica diferentes herramientas y recursos digitales. Para la creación de los iconos utilicé recursos de Freepik, mientras que el fondo y la portada los desarrollé combinando Adobe Photoshop y Adobe Illustrator. Finalmente, toda la maquetación la realicé en Adobe InDesign, lo que me permitió cuidar al detalle la composición, las retículas y la jerarquía visual de cada página.

El primer fin de semana hizo muy buen tiempo y aproveché para desconectar un poco. Comí al sol en la terraza y después salí a pasear por Cesano Maderno, el barrio italiano en el que vivo actualmente. Son pequeños momentos que ayudan a equilibrar la intensidad del trabajo creativo.

La segunda semana de febrero fue más tranquila en la empresa, ya que no me asignaron nuevos proyectos. Decidí aprovechar ese tiempo para seguir mejorando mi nivel de italiano, algo fundamental para desenvolverme con más soltura en el entorno laboral. Además, experimenté con nuevos efectos y técnicas en Photoshop, practicando con composiciones y ajustes de luz y color que me ayuden a ampliar mis recursos como diseñadora.

El viernes retomamos la tradición de ir a comer juntos con mis compañeros de trabajo, algo que valoro mucho porque fortalece el ambiente de equipo. Ese fin de semana me quedé en casa viendo películas románticas y preparé una cena especial para celebrar San Valentín, acompañada de un buen vino italiano.

La tercera semana siguiente retomé un proyecto que había comenzado en enero: el diseño de unas invitaciones de boda. Como no habían podido revisarlas antes, estuve realizando correcciones y, en algunos casos, rediseñando piezas desde cero. Para este trabajo utilicé Illustrator, ya que muchas de las invitaciones incluían elementos vectoriales y detalles gráficos que requerían precisión y escalabilidad. Para inspirarme consulté plataformas como Behance y Pinterest, que siempre me ayudan a explorar tendencias y referencias visuales actuales en diseño editorial y papelería creativa.

Ese mismo fin de semana coincidí con un grupo de alumnos del IES Ega que estaban recorriendo Italia en su viaje de estudios. Aunque no conocía a muchos de ellos, fueron muy cercanos y amables. No pasé demasiado tiempo con el grupo, pero fue bonito compartir un rato y escuchar cómo estaban viviendo su experiencia.

Esta última semana he trabajado directamente en un encargo del dueño de la empresa. El proyecto consistía en editar varias fotografías y combinarlas con frases motivacionales para crear una colección de imanes. Recorté y limpié las flores en Photoshop, eliminando los fondos con precisión, y posteriormente integré las imágenes con los textos en Illustrator, cuidando la composición y el equilibrio visual.

El jueves y el viernes también estuve ayudando en tareas más técnicas dentro del proceso de producción. Mi función era supervisar que ninguna hoja se doblara ni se desordenara durante la impresión y manipulación. Aunque era una tarea repetitiva, comprendí la importancia del control de calidad en cualquier proyecto gráfico: un pequeño error puede afectar al resultado final.

El viernes, como ya es habitual, fuimos a comer todos juntos y, al terminar la jornada, mis compañeros me invitaron a un helado aprovechando el buen tiempo. Son detalles que hacen que me sienta muy integrada en el equipo.
Este fin de semana hay huelga de trenes en Italia, así que probablemente me quedaré en casa. Aprovecharé para descansar, organizar mis próximos proyectos y seguir practicando el idioma.

En resumen, febrero ha sido un mes equilibrado entre producción, aprendizaje y adaptación. Cada semana me siento más segura utilizando las herramientas de diseño y más integrada en el entorno profesional y cultural que me rodea.
