Durante este quinto mes de mis prácticas Erasmus en Portugal he seguido participando en distintos proyectos dentro del estudio de diseño gráfico, lo que me ha permitido continuar desarrollando tanto mis habilidades creativas como técnicas. Me siento cada vez más integrada en el equipo y con mayor seguridad a la hora de asumir responsabilidades, afrontando los encargos con más autonomía y confianza. Mi jornada laboral es de 9:00 a 18:00, con media hora de descanso, un horario que me ha ayudado a adquirir disciplina profesional y a organizar mejor mis tareas diarias para cumplir con los plazos establecidos.

Uno de los proyectos que se me asignó fue la creación de un cartel para la búsqueda de profesorado de Historia. Antes de comenzar con el diseño realicé una fase previa de investigación, utilizando herramientas como Google, Pinterest y Facebook para recopilar referencias e inspiración visual. El diseño final lo desarrollé en Adobe Illustrator, basándome en trabajos anteriores del mismo cliente para mantener la coherencia con su identidad visual y respetar su manual corporativo. Uno de los principales retos fue organizar correctamente la información sin sobrecargar la composición y establecer una jerarquía visual clara que guiara la lectura y destacara los elementos más importantes. Este trabajo me ayudó a reforzar mi criterio en la toma de decisiones y a mejorar mi capacidad de organización visual.

También participé en una sesión de fotografía de producto centrada en una botella de aceite de alta gama. El equipo había planteado previamente varias ideas y durante la sesión realizamos distintas pruebas modificando los elementos del set hasta lograr una estética más minimalista y elegante. Esta experiencia me permitió comprender mejor la importancia de la iluminación, el control de los reflejos y la composición, especialmente al trabajar con superficies de vidrio. Posteriormente, me encargué de la edición de las imágenes para su uso en la página web, utilizando Adobe Photoshop para ajustar iluminación, contraste y nitidez, además de eliminar pequeñas imperfecciones. Finalicé el proceso optimizando la organización de archivos y el flujo de trabajo, algo fundamental para mantener la eficiencia en el estudio.

Además, participé en otra sesión fotográfica para un proyecto interno con el objetivo de renovar la imagen de la cuenta de Instagram del estudio y hacerla más cercana y humana. El proyecto consistía en fotografiar un libro sobre tipografía junto a su creador, acompañando las imágenes con textos explicativos. Realizamos fotografías en distintas zonas del estudio, probando diferentes composiciones e incorporando objetos representativos que enriquecieran visualmente las escenas. Estas publicaciones se lanzarán de manera mensual en fechas señaladas y se recopilarán en una sección destacada del perfil. También continué con la edición de estas imágenes, trabajando especialmente la coherencia estética y perfeccionando mi metodología de trabajo.

Durante este mes asumí nuevas responsabilidades dentro del estudio. Comencé el desarrollo de un vídeo corporativo con una estética elegante y versátil, utilizando fotografías de la empresa y valorando la posible incorporación de recursos generados mediante inteligencia artificial para reforzar determinados elementos visuales. Asimismo, se me encargó recopilar las medidas de todo el material corporativo y trasladarlas a un plano técnico con sus dimensiones correspondientes, una tarea que requiere precisión y atención al detalle. Por último, organicé todos los logotipos diseñados desde 2020 hasta la actualidad, alineándolos y ajustándolos a un mismo tamaño para garantizar coherencia visual y facilitar su uso futuro.

A nivel personal, la primera mitad del mes estuvo marcada por condiciones meteorológicas adversas. Una fuerte tormenta provocó lluvias intensas y vientos que incluso hicieron que el río se desbordara, lo que llevó a la cancelación del desfile de Carnaval en Oporto y en otros puntos del país. Esto limitó bastante los planes al aire libre, pero cuando el tiempo mejoró pude disfrutar de momentos de desconexión. Salí con mi compañera Naia a pasear por la zona del puerto y cruzamos el puente hacia Gaia para explorar la otra orilla del río. En uno de esos paseos comimos castañas asadas y, en otra ocasión, quedamos para merendar juntas.

Otro fin de semana fuimos a una plaza cercana a la costa y visitamos un bar bastante conocido de la zona. Aunque tuvimos que esperar un poco, mereció la pena. Disfruté de un chocolate caliente y un cruasán de avellanas relleno de crema antes de dar un paseo por la playa. A la vuelta nos equivocamos de autobús, pero nos dimos cuenta a tiempo y finalmente regresamos sin problemas.

En general, este quinto mes ha sido muy completo y enriquecedor. He asumido mayores responsabilidades, he reforzado mis competencias en diseño y fotografía y he mejorado mi capacidad de organización y adaptación. Cada experiencia, tanto profesional como personal, me está ayudando a crecer y a consolidar mi aprendizaje dentro de esta etapa Erasmus en Portugal.
