Este mes de marzo ha sido algo más tranquilo en cuanto a carga de trabajo, pero no por ello menos enriquecedor. Empecé el mes ayudando en tareas de organización dentro de la empresa, principalmente ordenando y envolviendo materiales para mejorar el almacenamiento. Fue una forma diferente de comenzar, más enfocada en el funcionamiento interno del estudio.

Al final de esa primera semana, recibí feedback sobre las invitaciones de boda que había diseñado el mes anterior. Estuve realizando correcciones y ajustes utilizando principalmente Illustrator, lo que me permitió seguir perfeccionando detalles y adaptarme a las necesidades del cliente.

Ese mismo fin de semana caí enferma, por lo que tuve que quedarme en casa descansando. Como el dolor no mejoraba, el martes el seguro envió un médico a casa y, afortunadamente, el miércoles ya pude reincorporarme al trabajo. A partir de ahí, retomé las invitaciones: no solo hice correcciones, sino que también tuve que replantear algunos diseños que no habían convencido. Para ello, me apoyé en herramientas como Freepik, Pinterest e Illustrator, buscando nuevas referencias e ideas.

El siguiente fin de semana lo pasé recuperándome, pero ya la semana posterior volví a la rutina con más energía. Continué diseñando invitaciones de boda y, cuando era necesario, también ayudaba en la parte de producción, colaborando en tareas como doblar materiales o finalizar proyectos en fábrica. Esta combinación me permitió entender mejor todo el proceso, desde el diseño hasta el resultado final.

Ese fin de semana salí a visitar el barrio chino con una compañera del trabajo, que curiosamente también es española y acababa de comenzar su Erasmus. Fue una experiencia muy agradable y una oportunidad para desconectar y compartir vivencias similares.

Durante la última semana del mes, terminé definitivamente los diseños de las invitaciones. En esta fase final, además de las herramientas habituales, también utilicé Photoshop para generar texturas y dar un acabado más cuidado a algunos diseños. Asimismo, seguí colaborando con mis compañeros en tareas puntuales, como ayudar a doblar sobres que estaban imprimiendo.

Para cerrar el mes, decidí hacer una pequeña escapada a Génova junto a mi amiga.

Tuvimos la suerte de coincidir con una celebración local, por lo que pudimos disfrutar de puestos de comida callejera y un mercadillo con mucho ambiente. Además, hicimos un recorrido en barco por la costa, que fue, sin duda, uno de los mejores momentos del mes.

En general, marzo ha sido un mes de aprendizaje más pausado, en el que he podido mejorar mis habilidades de diseño, adaptarme a nuevas situaciones y seguir disfrutando de la experiencia Erasmus, tanto a nivel profesional como personal.

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