Marzo comenzó con cielos nublados y un temporal que se ha mantenido durante todo el mes. El 1 de marzo, día de la Independencia de Bosnia y Herzegovina me encontré al llegar al centro de la ciudad con un ambiente festivo de manera inesperada lo cual me sorprendió mucho. Ese día aproveché para visitar el Monte Trebević y, acompañada de un guía, descubrí la pista de bobsleigh olímpica abandonada de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1984, ahora convertida en un sitio lleno de historia y arte urbano. Justo en ese momento, empezó a nevar, haciendo que la experiencia fuera aún más especial.

Al día siguiente, fui al aeropuerto a recoger a Frida, estudiante de la Escuela de Arte de Oviedo y que también realiza su movilidad a través del Consorcio de Artes, CARTES. Frida además de ser mi compañera de residencia, será mi compañera de experiencias durante estos apasionantes meses.

La semana del 3 al 9 de marzo estuvimos bastante ocupadas con el inicio de clases y los primeros proyectos educativos. En la Academia de Bellas Artes de Sarajevo, los estudiantes de Diseño Gráfico trabajan en proyectos reales, como si fueran un estudio profesional. En nuestra clase somos siete estudiantes y, desde el primer día, tanto ellos como los profesores nos han hecho sentir bienvenidas, ayudándonos cuando no entendemos algo en bosnio. También ofrecen clases del idioma para estudiantes extranjeros, así que espero aprender un poco de su idioma local.

El 8 de marzo asistí a una manifestación, pero con la emoción del momento olvidé por completo sacar fotos para poderlas compartir con vosotros en esta entrada del mes de marzo.

La tercera semana del mes fue una semana intensa de proyectos donde trabajamos diseñando un cartel para el Festival Internacional de Teatro Juvenil de Sarajevo. A pesar de que el ritmo de trabajo es alto, he de confesar que no todo es trabajo y siempre encontramos un momento para tomar un café o un té en “Dzirlo”, nuestro rincón de confianza, donde nunca te sientes solo.

También hemos compartido momentos con nuestros compañeros de clase y otros estudiantes Erasmus. Durante el Ramadán, una compañera nos invitó a su casa a compartir el iftar (comida nocturna con la que se rompe el ayuno diario durante el mes islámico del Ramadán) y decidimos preparar tortilla de patata. Bueno, en realidad yo solo observé cómo la hacían, pero lo importante es la intención. Ver a Frida y a Duarte, nuestro compañero Erasmus de Portugal, cocinando juntos fue un momento muy especial. Dicho esto, Sarajevo me está gustando mucho más de lo que imaginaba.

Para ser sincera, me sigue sorprendiendo la amabilidad de los bosnios, siempre dispuestos a echar una mano cuando lo necesitas. Muchos se asombran de que estudiantes extranjeros elijamos Sarajevo para nuestra experiencia Erasmus +, cuando yo solo veo una ciudad llena de historia, cultura y una comunidad increíblemente unida. Sería genial que alguno de nuestros profesores visitara la Academia pronto para vivir en primera persona el ambiente tan inspirador que se respira en sus pasillos llenos de arte.

El fin de semana visitamos el Museo Histórico de Bosnia y Herzegovina, que lamentablemente no recibe apoyo del gobierno. Se nota el frío dentro del edificio porque no pueden costear la calefacción, pero sigue funcionando gracias a la colaboración de quienes lo visitan y las donaciones. También sirve como espacio para que artistas locales expongan sus trabajos y creaciones.

La última semana del mes, ha sido muy intensa con la entrega de proyectos. Apenas tuve tiempo de hacer registros, pero me doy cuenta de que la vida del estudiante de Erasmus + no es como la muestran en TikTok.

A pesar del cansancio y las pocas horas de sueño, todo el esfuerzo vale la pena. Este mes ha pasado volando y sin apenas darme cuenta ya llevo mes y medio aquí. Pese a que todavía me queda mucho por descubrir, no quiero que se acabe esta experiencia.

Sin más, me despido hasta el próximo mes. ¡Saludos a mis compañeros/as de la EASDi, os extraño!

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