Diciembre ha sido un mes lleno de altibajos. Empecé por todo lo alto aprovechando el puente para viajar a Valencia y visitar a mi novio. El cambio de aires me sentó genial y, por fin, volví a ver el sol, algo que necesitaba mucho.

A los pocos días de regresar empecé a encontrarme bastante mal debido a una infección de garganta, lo que hizo que esa semana fuese bastante complicada. Tras un par de malas experiencias en algunos centros de salud, donde no me atendieron adecuadamente y el trato no fue el mejor, finalmente encontré un lugar en el que sí me ayudaron y poco a poco empecé a recuperarme.

Nunca antes había estado enferma lejos de mi familia ni había tenido experiencias negativas en Portugal por ser extranjera. Aun así, me quedo con lo positivo: hubo muchas personas que se preocuparon por mí y me ayudaron, como mis compañeras de trabajo, un conocido de mi familia o mi compañera Noelia, que incluso me invitó a probar su deliciosa tarta de queso.

En cuanto al trabajo, ha sido un mes bastante tranquilo. Me he centrado principalmente en realizar animaciones para las redes sociales de la empresa, relacionadas con eventos navideños, así como en preparar elementos decorativos. También celebramos el cumpleaños de una compañera y aprovechamos para intercambiar algunos regalos de Navidad.

Este último fin de semana ha sido de preparativos porque, por fin, después de más de tres meses, he vuelto a casa para disfrutar de la familia y recargar energías. ¡No podía tener un mejor cierre de año! Tras el descanso navideño, volveremos a Oporto con la entrada del año 2026, con energías renovadas para afrontar con alegría e ilusión los siguientes meses del programa. ¡Feliz Navidad!

