Durante abril, el ritmo laboral ha sido bastante tranquilo. He continuado trabajando en el evento de «Garland Superhéroe» y en la creación y adaptación de su nueva firma de correo a distintos formatos, con motivo del 250 aniversario de la empresa.

Sin embargo, estos trabajos fueron interrumpidos hace unos días, ya que se está priorizando otro proyecto más grande y urgente en el que no estaba involucrada. Aunque podría parecer un inconveniente, esto me ha permitido dedicarme a investigar y desarrollar habilidades por mi cuenta.

He aprovechado especialmente para profundizar en After Effects y Premiere, explorando todas sus herramientas, efectos y posibilidades. Me he dedicado a buscar recursos como texturas gratuitas y a familiarizarme con los efectos que los propios programas generan automáticamente, entendiendo mejor cómo aplicarlos a distintos proyectos.

También tuve mi primer contacto con Blender, aunque sin resultados muy destacados.A pesar de no formar parte del proyecto importante que se alargará hasta diciembre —en el que trabajan varias organizaciones y perfiles distintos—, me pidieron que hiciera pruebas en After Effects para explorar posibles enfoques y ver hacia dónde podría orientarse el trabajo. Todo esto me está permitiendo ganar soltura con las herramientas antes de aplicarlas en proyectos más complejos.

En cuanto a lo personal, las vacaciones de Semana Santa las pasé en Valencia con mi novio y tuve la suerte de coincidir un día con una amiga para tomar un café. Visitamos los Doseles de su pueblo —declarados Fiesta de Interés Turístico Nacional—, estuvimos en la playa y reencontramos a sus amigos. Fue motivador salir de la ciudad y hacer planes distintos, aunque se me olvidó completamente hacer fotos para el blog.

Otro fin de semana fui con Noelia a Coimbra, donde más allá de las universidades no hay muchos puntos turísticos. A pesar del calor y unas escaleras que casi pueden con nosotras, lo pasamos muy bien. Es un ambiente totalmente distinto: más tranquilo y acogedor.

Descansamos en un parque, paseamos por el río y hasta los trayectos de autobús resultaron amenos.

Mayo será el último y probablemente el más intenso, con un pequeño viaje y algunas visitas por delante.

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